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LA MUJER Y LA REIVINDICACIÓN DE SUS DERECHOS

 

La constitución colombiana prevé unos principios fundamentales: el respeto a la dignidad humana, la igualdad y la no discriminación. Cada uno de ellos se garantiza a través del goce efectivo de los derechos de las mujeres.

En el Día Internacional de la Mujer, además de felicitarlas por sus conquistas y por sus iniciativas para continuar construyendo sociedad y participación en el desarrollo de la democracia, dicho género sigue siendo desprotegida y víctima de la violencia y el mal trato.

Pese a los esfuerzos del Gobierno en proteger y reivindicar el papel de la mujer en el Estado colombiano, todavía hay mucho por hacer. Los retos siguen, no sólo brindarles oportunidades para  que sean protagonistas del desarrollo social y económico de la nación, sino que se le debe brindar la protección a sus derechos y un verdadero acceso a la salud, la educación y tener acceso a los beneficios que busquen su bienestar como elemento fundamental del hogar.

Se ha demostrado que la igualdad de género trae beneficios sociales y económicos a través del aumento de la productividad y la competitividad del país. Por lo tanto, su consecución es fundamental para la construcción de una sociedad más equitativa, incluyente próspera y democrática.

En ese propósito está el gobierno del Presidente Santos, atendiendo lo establecido en el Plan Nacional de Desarrollo 2010-2014 “Prosperidad para Todos”, donde se lanzaron los Lineamientos de la política pública de equidad de género para las mujeres y del Plan integral para garantizar una vida libre de violencias.

En dicho documento se establecen los referentes para el diseño y puesta en marcha de acciones sostenibles que superen las brechas y establezcan una  transformación cultural, que en el horizonte de los próximos 10 años, contribuyan al goce efectivo de los derechos de las mujeres en nuestro país.

Es un objetivo que se espera cumpla el Gobierno a pocos meses de dejar su mandato o si es reelegido el presidente Santos que no eche atrás por sacar adelante propuestas que permitan una mejor vida para las mujeres en Colombia, principalmente a las más vulnerables y amas cabeza de familia.

Del  total de la población colombiana aproximadamente el 51,2% son mujeres y el 48,8% son hombres. Ellas representan mayor proporción de la población en todos los grupos poblacionales excepto en el grupo de 0 a 14 años donde el 51% son hombres y el 49% mujeres.

La jefatura femenina en las zonas urbanas es del 35.5%, en el 84.2% de los casos es una jefatura femenina sin conyugue, mientras que en las zonas rurales es del 21.5% y un  83.5% de los casos son cabeza de familia.

Solo el 9,38% de las mujeres son gobernadoras, 9,81% alcaldesas, 17,94% diputadas, 16,08% concejalas, 12,6% representantes a la Cámara y 16,6% senadoras. Pese a que las  mujeres en Colombia gozan del derecho a acceder a cargos de elección popular, no han tenido las garantías para hacerlo efectivo en condiciones de igualdad.

Aproximadamente 8 mil mujeres fueron asesinadas del 2007 a la fecha. Ocurrieron 600 feminicidios en manos de sus parejas, 90 mil fueron víctimas del delito sexual, mientras que 300 mil fueron golpeadas en diferentes escenarios.

La violencia contra las mujeres tiene graves consecuencias contra el bienestar, la prosperidad, la ampliación de la democracia y el desarrollo humano de las mujeres y la sociedad. Vulnera sus derechos, produce daños físicos, síquicos y emocionales, pérdida de la autonomía y la dignidad, genera ausentismo laboral y disminuye la productividad. Pero además,  reproduce los patrones de violencia, consume altos recursos del Estado e impide el desarrollo humano de las mujeres, la familia y la sociedad.

El reto del Estado es grande para proteger y seguir buscándole soluciones al género y fortalecer la familia, principio especial del hogar y del desarrollo de la sociedad.

Ese es uno de los temas que deben desarrollar los legisladores y candidatos a la primera magistratura del Estado, antes que ellas mismas obtengan mayorías en cada uno de esos escenarios políticos. Ese día, tal como van las cosas, no está lejano.