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LAS VACAS GORDAS QUE NO SE APROVECHARON

14 de marzo de 2017

Eduardo Hernández Cediel

@eduagdoo

 

Durante los años comprendidos entre 2002 y 2014 la región vivió una explosión económica que le permitió mejorar varios de los indicadores económicos más importantes en varios países, tal fue la suerte que muchos de los mandatarios que gobernaron los países de esta parte del mundo en esos años fueron tratados como grandes caudillos políticos por millones de ciudadanos que no entendían muy bien de donde venía este crecimiento económico y mejoría de varios indicadores sociales, económicos y hasta de seguridad, pero de primera mano imaginaban que se trataba de sus mandatarios que consideraron cercanos al pueblo y a fines a la patria.

Este proceso lo pasó también Colombia, país que, tras pasar por un largo y negro periodo de crisis económica, desindustrialización, desempleo y pérdida de seguridad, empezó un proceso de crecimiento económico continuo y de mejoría en algunos indicadores impulsados por el precio internacional de los commodities y la cooperación internacional vía plan Colombia que recibió la nación, este ingreso de capitales al país influenciado por el movimiento internacional de los mercados dio alas a la región siendo una constante desde tierra de fuego hasta la península de california en México.

A pesar de que estas maravillas empezaron a dibujarse por variables externas que no podían ser influenciadas por nuestros débiles gobiernos, y fueron estos últimos los que recibieron los elogios. Expresidentes que llegaron en un momento en el que la suerte los cobijó y pudieron hacer con este dinero obras y políticas que los favorecieron y les permitió postrarse en la cúspide de los mejores. No obstante, muchos de ellos no se lo merecen, dichas glorias fueron alimentadas por variables exógenas, y es por esto que políticos de diferentes vertientes aprovecharon este regalo para hacerse notar y querer, como el caso del expresidente de Colombia Álvaro Uribe Vélez quien pertenece a una corriente de derecha, o políticos de corrientes de izquierda como el fallecido Hugo Chávez e incluso personalidades como Lula Da Silva en Brasil, todos ellos amados en otros países por su aparente coherencia y por representar a un aparente centro político más amigable.

En ese orden de ideas, los políticos no debieron ser los mejores hacedores de políticas públicas, ni siquiera, debían ser al menos buenos políticos, sólo bastó el auge para alimentar los pensamientos y esperanzas de todos los ciudadanos para ser aún aclamados como los líderes más benevolentes que hayan tenido los países en los últimos años.

Para finales de los 90’ y comienzos del nuevo siglo, toda la región estuvo sumida en una de las peores crisis económicas y sociales de la historia, varios países llegaron a tener tasas de desempleo de alrededor del 25% y así mismo, la falta de oportunidades llevó a una inseguridad generalizada que se enfrentaba de frente con las estructuras de los estados, esta crisis fue producto de muchos factores, pero tal vez el más destacado fue la caída de los precios de las materias primas, dado que estas han sido históricamente las que han alimentado las subdesarrolladas economías del continente y financiado el escaso aparataje industrial de la región.

Pero en 2002 la historia fue diferente, con precios de materias primas que crecían a un ritmo constante, se permitió llenar las economías de dólares provenientes de los mayores ingresos por la venta de las materias primas: caso como el petróleo y el café en Colombia, petróleo en Venezuela, Soja en el caso argentino y varios productos en el caso brasileño, entre otros, que financiaron el populismo de varios de estos gobiernos, especialmente en Colombia y Venezuela.

Para cuando el Expresidente Uribe empezó su gobierno el petróleo rondaba los US$ 26 el Barril de referencia WTI y desde allí el crudo escalonó hasta posicionarse en máximos de US$ 122 el barril, ingresos para la nación que le permitieron llevar a cabo toda una ola de gasto público, que para tristeza de muchos ciudadanos estuvieron mal planificadas,  de eso nos damos cuenta ahora que los precios no han logrado subir de los  US $50 el barril y los gastos por el contrario aumentan en el país, el gobierno Uribe no aprovechó las vacas gordas, no previó posibles problemas en la cotización internacional y no hizo políticas que alentarán en el largo plazo otros sectores económicos que no fueran del sector primario.

Dado lo anterior hoy Uribe goza de gran respaldo popular, no por su buen gobierno, sino por la suerte de variables internacionales que van desde el plan Colombia, hasta los altos precios de las materias primas en mercados internacionales, pero no es el único, otros expresidentes de características similares a él, y que al parecer no pensaron en el futuro, gozan hoy de respaldo como caudillos populistas. Al parecer en este escenario Hugo Chávez y Álvaro Uribe no distaron mucho, pues, palabras más, palabras menos usaron el dinero para populismo y no para inversión económica y social de largo plazo ¡Cómo debería ser!.