Actualizado:Vie, 10/24/2014 - 19:04  

Senador Soto, una imagen que se destiñe

El senador Carlos Enrique Soto, del Partido de la U, tenía la aspiración de llegar ante los magistrados de la Corte Suprema de Justicia, que lo investigan por el “Carrusel de las Notarías” durante el proceso de reelección del presidente Álvaro Uribe,  con un perfil de político serio, con buena imagen pública y con reconocimiento social.

 

Pero lo que le ha ocurrido en las últimas semanas, ha tenido el efecto de ponerlo en el ojo del huracán por hechos de corrupción y tráfico de influencias.

 

Los más importantes periodistas del país en La W y Caracol han señalado al senador Soto de ser por lo menos el responsable político de la adjudicación de la construcción de la Torre de Control del aeropuerto Matecaña de Pereira, que resultó abiertamente ilegal, y que había sido denunciada con mucha anterioridad por ingenieros y gremios privados.

 

A pesar de las evidencias mostradas por dirigentes pereiranos, el alcalde de Pereira y la gerente del aeropuerto, ambos controlados directamente por Soto Jaramillo, siguieron adelante con la adjudicación de la licitación, la que sólo se pudo echar para atrás cuando la propia ministra de Transporte, Cecilia Álvarez, denunció irregularidades en el proceso y suspendió el giro de los dineros.

 

El senador Soto había defendido vehementemente a los funcionarios de su grupo político, y nunca se disculpó públicamente por las maniobras corruptas, lo cual indignó a un sector de la prensa nacional, que cuestionó su integridad ética.

 

Salieron también a la luz pública las prácticas nepotistas del senador risaraldense, dado que su actual esposa, su exesposa, cuñados y uno de sus hijos, mantiene relaciones contractuales con la Alcaldía de Pereira.

 

Con respecto a la investigación de la Corte Suprema, la dirigencia política y gremial coincide en afirmar que la Notaria que se creó en el barrio Cuba de Pereira fue producto de una gestión directa del senador Soto, y que el nombramiento de Jorge Eliécer Sabas como notario también fue una tarea cumplida por él, tal como lo denunció el destituido Superintendente, Manuel Cuello Baute.

 

Soto ya había enfrentado un fuerte cuestionamiento de los medios nacionales por la manera como intervino en la adjudicación de subsidios a familias pobres durante la reelección del presidente Uribe en 2006. Actualmente vuelve a cuestionarse su participación en las reuniones masivas que convoca la alcaldía de Pereira para fortalecer el programa Unidos, tal como lo dieron a conocer los periódicos locales.

 

Este senador del Partido de la U es quien defiende la tesis de que él no es ni uribista ni santista, pero tiene a todos sus alfiles políticos respaldando el Centro Democrático e impulsando la candidatura del exministro Óscar Iván Zuluaga.

Cuando Soto Jaramillo se pare ante los magistrados de la Corte Suprema de Justicia, su imagen estará salpicada por los escándalos.